"el deseo despierta el ansia de poseer y ésto despierta el instinto asesino"
KIM Ki-Duk

viernes, mayo 06, 2011

Capricho

    Sus manos recorrían su cuerpo con avidez, tratando inconscientemente de conocer la parte de ella que nunca había visto. Tocaba su cintura con delicadeza. Acercaba su boca a sus pechos como pidiéndole que le contaran cual era su literatura preferida o su música favorita.

      Pero su cuerpo se mantenía en absoluto mutismo.

    Ella no lo quería conocer más allá. Una tomadora de reglas de juego, se ceñía plenamente al contrato firmado y no por un asunto de obediencia ni sumisión, sino porque así son las cosas con ella. Siempre claras, explicitas. No es la típica mujer que se las da de misteriosa, le causa pereza leer entre líneas y de forma simple "ley pareja no es dura".

   El problema en realidad era su rectitud. Una rectitud bien entendida, no una rectitud socialmente tergiversada, esa que habla de la moral y las buenas costumbres. Esa, para ella, era parte de un estilo de vida pacato que no le acomodaba. Todo tiene que ver con fondo y no con forma

     "Yo no soy menos recta que aquella que tuvo un solo hombre en su vida o que no se embriagó en los bares o casas celebrando o ahogando penas. Yo soy recta porque se cumplir con mi palabra, como muy pocos lo hacen en los tiempos que corren"- se decía.

      Por esta actitud, que muchos tildaban de orgullosa, era que Renata había perdido más batallas de las que había ganado. Pero no es orgullo. El orgullo esta asociado involuntariamente al ego, cosa que no era una caracteristica de Renata.

      Para él, era sumisión y obediencia. Y le gustaba.

     Si había un lugar en que Renata era una seda, era en la cama. Probablemente era la mejor manera de conocerla. En el regazo de las sábanas ella se entrega, como si fuera el final de los tiempos. Cosa que no logra en el día a día. Su temor a la muerte, en su expresión más amplia, la obliga a contenerse. Pero como ella es bastante más inteligente de lo que demuestra al mundo, a creado una máscara que la muestra frente al mundo como aquella que no teme, que se enfrenta, que va a todas y a todos.

      Su mayor temor era ser descubierta. Sabía que cuando algun hombre la descubriera se crearía un nexo eterno, por agradecimiento.

       "No me interesa conquistar a una persona, tampoco que me conquisten. Aunque no puedo negar que es exquisito el sentirse agasajada. El hombre que esté a mi lado, no es el que más recursos invierta en hacerme pensar que soy para él (ojo que no son recursos monetarios), sino aquel que sea lo suficientemente valiente para lograr quitar la máscara y encontrarse con lo que realmente soy en esencia y que luego de verlo, mantenga sus ganas de estar a mi lado".

        Mientras, él seguía interrogando su cuerpo con las torturas más agradables. Su lengua se perdía en la infinidad de su vulva, haciéndola imaginar como su miembro se volvía más y más turgente, dispuesto a socavar la fuente de todos los placeres. 

         Cuando él lo estimo conveniente se alejó un poco, ella entendió al instante. Abrió sus piernas en señal de entrega y recibió en su regazo el miembro rígido de su compañero.

          Nada había que hablar, porque no había nada que decir. Simplemente era uno de los tantos caprichos de Renata. El secreto era hacer al otro pensar que el capricho era suyo...

No hay comentarios.: